Cuando de elegir se trata es conveniente y, por momentos, necesario tener alternativas con el fin que exista opción de no ser parte de un monopolio o tiranía en lo que se pretende alcanzar. Algunos creen que entre más alternativas es mejor, pues se tiene de donde elegir; sin embargo, esto es cierto solamente de manera parcial.  La existencia de varias alternativas es conveniente cuando todas, o por lo menos parte de ellas, generan la confianza que cualquiera es una buena opción al tomarla.

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Piénselo en la siguiente analogía: usted visita un restaurante y al presentarle el menú todos los platillos lucen atractivos al paladar. Por las referencias que usted tiene de amigos que han comido en ese lugar se ha enterado justamente que esa variedad es complicada pues cada elemento mostrado tiene la capacidad de satisfacerlo.  Elegir es complicado entre tanta buena opción. Pero ¿qué sucede cuando es todo lo contrario? ¿Cómo elegir cuando existe total incertidumbre del sabor y resultado final que podrá tener cada uno de los platillos allí listados? Elegir es complicado cuando no se sabe si hay una buena opción.

La confianza al elegir.

La confianza hace relación a otros términos como esperanza, seguridad y ánimo entre otros elementos. Generar un ambiente confiable no es producto de la casualidad se trata de un trabajo intencional que debe realizarse de manera constante. De todos es sabido que la confianza pende de un hilo sumamente frágil que el menor de los errores puede romperlo. En su libro “La velocidad de la confianza” Stephen M.R. Covey, indica que existen dos elementos que deben reunirse para que exista confianza: Conocimiento técnico y carácter.

El conocimiento técnico hace referencia a la información y preparación académica que una persona pueda tener para desempeñar una función. Mientras que el carácter se refiere a esa suma de principios y valores que definen el comportamiento de una persona y que nos permite generar conexiones en ideales y objetivos. Cuando una persona reúne no solo el conocimiento, la capacidad para hacer un trabajo, sino que suma a ello el carácter que respalda su conocimiento en un marco de integridad, la confianza se hace presente.

¿Candidatos Confiables?

Al momento de publicar esta nota han pasado solamente unos días desde que inició, por lo menos de manera oficial, la campaña electoral.  Con más de 20 candidatos a la posición presidencial el dilema para muchos guatemaltecos radica en verificar si en verdad se cuenta con alternativas de confiabilidad entre ellos.  Vamos por partes en lo dicho por Covey.

¿Cuentan los candidatos con el respaldo técnico para optar al puesto que desean obtener?  Sin entrar en un detalle del historial profesional de cada uno de ellos, creemos que el problema no está en este elemento.  Podríamos decir que muchos de ellos han pasado por la preparación académica y han desarrollado la experiencia necesaria para hacer un papel, si no brillante, por lo menos decoroso en caso de ocupar el puesto de Presidente de la República.

La segunda característica formulada en pregunta es la que genera complicaciones ¿Han demostrado los candidatos poseer el carácter que se requiere para ejercer el poder desde el puesto de Presidente de la República?  Este es el dilema. El guatemalteco desconfía no por la capacidad, sino por el carácter de las personas que estarán en la boleta electoral. Dionisio Gutiérrez Mayorga en el discurso dado en el marco de el Cuarto Encuentro Ciudadano indicaba de manera literal que “demasiados de los candidatos a alcaldes, diputados y presidentes son delincuentes; y deberían estar en la cárcel” lo cual se convirtió en un momento que arrancó el aplauso de los asistentes en señal de acuerdo con el expositor.

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El desafío de todos

Gutiérrez Mayorga indicaba que la participación de este tipo de candidatos obedece a intereses particulares de un sistema que, en definitiva, debe cambiar.  Es allí donde justamente surge el elemento de responsabilidad de todos nosotros como guatemaltecos interesados en una mejor sociedad: participar. Poco o nulo interés despierta en una gran mayoría este proceso electoral, algunos están totalmente decididos a no asistir a las urnas; sin embargo, la solución no llegará desde la pasividad y la indiferencia.  Generaremos soluciones cuando de manera activa nos involucremos en los procesos que demanda nuestra sociedad para experimentar esos cambios. ¿Candidatos confiables? La respuesta sigue allí con un gran signo de interrogación, pero de allí se desprende otra pregunta ¿qué haremos los guatemaltecos por hacer del menú de opciones un momento difícil de elección por tantas buenas opciones que lleguemos a proponer?

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