El pasado 11 de agosto se llevó a cabo la segunda vuelta del proceso electoral 2019 en Guatemala.  El objetivo era determinar quién será el presidente para el período 2020-2023.  En la contienda figuraban Sandra Torres por el Partido UNE y Alejandro Giammattei por el partido VAMOS.  El resultado, ya de todos sabido: Alejandro Giammattei salió victorioso.

Un proceso con Desafíos

El proceso sufrió durante su duración fuertes señalamientos entre candidaturas cuestionadas por participación de personas señaladas de violaciones a la justicia, instituciones públicas cuestionadas por las decisiones tomadas y una democracia que se ha venido debilitando a raíz de abiertas acciones de corrupción.

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El desafío para el nuevo gobierno es alto, pues recuperar la credibilidad del sistema no será sencillo.  Se requerirá de más que palabras y discursos persuasivos para lograr que el guatemalteco se sienta confiado.  Será necesarias acciones puntuales que permitan ver avances en el camino hacia lograr un mejor país.

Generar oportunidades de desarrollo para el país será uno de los retos constantes que el gobierno tendrá que resolver verificando si las estrategias que ha plasmado en el papel son acorde a la realidad que se le presentará.  El desafío no es sencillo, pues se trata de un mal que ha venido aquejando a la nación desde hace mucho tiempo y, aunque se requiere ver avances, se tiene la conciencia de saber que un período de cuatro años es corto para lograr cambios permanentes.

Un largo camino

En relación a esto, el diario “The Washington Post” hizo mención de las declaraciones de Dionisio Gutiérrez Mayorga quien indicó que “tomaría generaciones solucionar los problemas estructurales y la pobreza endémica que obligó a muchos a huir”. Las declaraciones de Gutiérrez Mayorga, no hacen otra cosa sino enfatizar el reto que Giamhttps://www.dionisiogutierrez.gt/galeria-videos/#videosmattei, Gabinete y plan de gobierno tienen por delante.

La elección de presidente el 11 de agosto, fue el cierre de un proceso, pero el inicio de uno más desafiante: el de cumplir ofrecimientos para cubrir expectativas.  Lo dicho y lo escrito pasa a un segundo plano ante el desafío de la ejecución con transparencia y honestidad.

Altas Expectativas

En el análisis de otros resultados de este proceso, podemos darnos cuenta que luego del proceso de elecciones llevado a cabo en 1995, el de 2019 se convirtió en el que más abstencionismo se pudo observar.  Es probable que esta falta de asistencia sea el reflejo del escepticismo que la población tiene de cara al futuro; sin embargo, esto debiera convertirse en un desafío en sí mismo para el gobierno en la búsqueda de ganar una confianza que está por los suelos.

Aún a pesar del alto índice de abstencionismo existente, los guatemaltecos decidieron y es de espera que aún los que no asistieron a las urnas estén vigilantes y con la alta expectativa de ver resultados.  El desafío que el gobierno no es fácil, pero también es necesario reconocer que ningún gobierno logrará lo esperado en soledad.  Se sigue requiriendo del esfuerzo conjunto, de los aportes individuales y de una visión de nación que nos permita avanzar a todos a construir el país que necesitamos tener.

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