A un paso de llevarse a cabo las elecciones generales en Guatemala, Fundación Libertad y Desarrollo, presentó en los pasados días la última encuesta que muestra la intención de voto por parte de los guatemaltecos.  Si bien en los resultados se muestra que Sandra Torres, Alejandro Giammattei y Roberto Arzú ocupan los tres primeros lugares, es de sobra sabido que en este momento el absoluto ganador es la incertidumbre y el escepticismo ante el listado de candidatos que aspiran a la presidencia.

Un proceso complicado

Como nunca en la historia de la democracia moderna en Guatemala, este proceso de elecciones ha sido de sobra el más convulsionado y lleno de desagradables sorpresas para el pueblo en general.  Candidatos cuestionados en su honorabilidad, aspirantes a puestos públicos que por falta de idoneidad fueron retirados de la contienda política, la amenaza de la participación del narcotráfico en el sistema de gobierno y la captura de candidatos ha ensombrecido y dado la razón a muchos guatemaltecos que dudan, no solo de por quién votar, si no de tan siquiera ir a realizarlo.

La falta de propuestas claras, equipos de trabajo definidos y una cuestionable integridad por parte de los aspirantes ha llenado de dudas al pueblo. Al momento  se sigue observando un circo político donde las campañas negras, los ataques mutuos y la falta de estrategia para la ejecución de los supuestos planes es el común denominador en la mayoría de las agrupaciones políticas.

Mucha Oferta

En definitiva, el mercado político se ha saturado ante la excesiva oferta que se tiene y eso en definitiva ha generado mayor confusión dentro del pueblo que seguramente encontrará en la boleta de elección rostros de personas que nunca supo que aspiraban a ese cargo.  Es precisamente, ese exceso de opciones lo que lejos de convertirse en una ventaja, refleja un sistema donde los criterios de trabajo hacia la búsqueda del bienestar común no están claros y bien definidos.  El exceso de opciones pone en evidencia la falta de unidad y el deseo por lograr cuotas de poder.

Cuando ya entramos en la fase de contar las horas y no los días para los comicios la alerta para el pueblo guatemalteco es grande en la búsqueda de encontrar una opción confiable que permita creer que el camino al cambio se puede lograr; sin embargo, lo que hasta el momento se ha visto y escuchado no genera esa confianza.

La encuesta presentada muestra una tendencia que fue dibujada desde un principio, sin embargo, el nivel de incertidumbre mostrado por muchos de los votantes aún podría hacer algo, aunque esa es considerada una posibilidad remota, sigue siendo eso: una posibilidad.  Lo cierto del caso es que, a escasas horas de asistir a las urnas el guatemalteco está dubitativo en la encrucijada de caminos inciertos pero muy consciente de la necesidad que se tiene de seguir en la búsqueda de lograr que este país salga adelante.

 

 

 

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