
La Navidad en Guatemala es una temporada llena de color, aromas, música y espiritualidad. Más allá de las celebraciones comunes en otros países, Guatemala conserva tradiciones únicas que la hacen especial durante diciembre.
Uno de los rituales más emblemáticos es la Quema del Diablo, que se celebra el 7 de diciembre. Las familias guatemaltecas encienden hogueras en las calles para “limpiar” el hogar de lo malo antes de la festividad de la Virgen de la Inmaculada Concepción. Esta costumbre ancestral mezcla elementos religiosos con prácticas populares que anuncian el inicio de la temporada navideña.
Otra tradición destacada es la elaboración de los nacimientos o belenes. Muchas familias y comunidades instalan representaciones del nacimiento de Jesús con detalles minuciosos, paisajes naturales y figuras artesanales. En iglesias y parques públicos también se exhiben nacimientos a gran escala que atraen a miles de visitantes.
La gastronomía también tiene un papel clave. Platos como los tamales colorados, tamales negros y ponche navideñoson imprescindibles en la cena del 24 de diciembre. Estos se acompañan de rezos, intercambio de regalos y fuegos artificiales a medianoche.
Finalmente, las posadas —procesiones que recuerdan el peregrinaje de María y José— recorren vecindarios durante nueve días, fomentando la unión y la generosidad.
Estas costumbres reflejan el sincretismo cultural, la religiosidad y la calidez del pueblo guatemalteco, haciendo de la Navidad una celebración profundamente significativa y comunitaria.
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