
La llamada cuesta de enero es un fenómeno económico que afecta a muchas familias al inicio del año: tras los gastos de diciembre —celebraciones, regalos, viajes— llega un periodo con menor liquidez, pagos acumulados y obligaciones que retoman su ritmo habitual.
En Guatemala y otros países, este fenómeno se vive como una presión financiera en la que los ingresos parecen rendir menos y los gastos en servicios, inscripciones escolares y obligaciones fijas regresan con fuerza. Aunque la inflación no siempre crece abruptamente, la percepción de encarecimiento y la acumulación de pagos suelen generar tensiones en los presupuestos familiares.
Para enfrentar la cuesta de enero, los expertos recomiendan priorizar gastos básicos, como alimentación, servicios y deudas con intereses altos, así como evitar compras impulsivas y buscar oportunidades de ingresos extra. Crear un plan financiero, documentar gastos y ajustar el consumo diario puede hacer la diferencia a la hora de recuperar estabilidad económica.
El objetivo al comenzar el año es iniciar con mayor control financiero y evitar que enero afecte el resto de las metas económicas familiares para 2026.
Socialismo en la generación Z: por qué crece el apoyo entre los jóvenes, según Dionisio Gutiérrez
El socialismo en la generación Z se ha convertido en uno de los debates políticos más rele…





