
La madrugada del 3 de enero de 2026, el presidente de Estados Unidos confirmó una operación militar sorpresa en Venezuela que resultó en la captura del mandatario Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, llevados a territorio estadounidense para enfrentar cargos por narcoterrorismo y otros delitos.
La operación, denominada Operation Absolute Resolve, incluyó ataques aéreos sobre Caracas y otras zonas del país sudamericano antes de que fuerzas especiales capturaran a Maduro en su residencia.
La reacción regional ha sido diversa: varios gobiernos latinoamericanos expresaron preocupación por la soberanía de Venezuela o llamaron a respetar el derecho internacional, mientras que otros respaldaron el objetivo de luchar contra el crimen organizado. En Guatemala, el gobierno emitió comunicaciones oficiales expresando su postura sobre el hecho y la importancia de respetar normas internacionales.
Este acontecimiento representa uno de los más relevantes en la política hemisférica de 2026, debido a que no sólo cambia el rumbo de la presidencia venezolana sino que también podría reconfigurar alianzas, el mercado del petróleo y el enfoque de seguridad en la región a mediano plazo.
En su programa semanal, Razón de Estado, el empresario y comunicador guatemalteco, Dionisio Gutiérrez, señaló sobre la Operación Resolución Absoluta: “la operación militar ejecutada por las Fuerzas Armadas de Estados Unidos fue ejemplar por su finalidad moral y por la justicia que la amparaba”.
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